Cuando todo esta perdido

¿Has sentido alguna vez que todo estaba perdido y que no merecía la pena seguir adelante? ¿La única opción era tirar la toalla? Quizás te encontrabas mal en el trabajo, puede que tu relación de pareja no avanzara como tú lo deseabas, o incluso que dieras todo por perdido antes de empezar. Foto: David Oliva

Me gustaría que por un momento rememoraras ese instante y pensaras en tres cosas. Si nunca has pasado por esta situación, habla con alguien conocido que si haya pasado por ella y hazle estas tres preguntas.

  1. ¿Que crees que te hizo continuar?
  2. ¿Cómo lo hiciste?
  3. ¿Que fue lo que te impulsó a seguir adelante?

Tómate tu tiempo.....

Las personas, conforme vamos viviendo experiencias, nos construimos una silla. Ésta silla se apoya en cuatro patas: El trabajo, la familia, los amigos y nuestra pareja. Imagina por un momento que te encuentras sentado en una silla y se rompe una de las patas. Ahora te quedarían tres patas donde apoyarte: ¡Un taburete!. Podrías seguir sentado mientras encuentras la manera de reparar la última pata, o incluso conseguir una nueva.

Ahora imagina que se rompe una segunda pata. Ahora es mucho más difícil seguir apoyado ¿No? Puede que con mucho esfuerzo y equilibrio consigas seguir apoyado. Quizás lo que ocurra ahora es que, debido a la presión a la que la sometes, ahora las otras dos patas no puedan soportar tu peso, y será sólo cuestión de tiempo que una más se rompa. Imagina sobre donde estás sentado ahora.

La realidad es que cuando se rompen dos o más patas de nuestra silla, lo único que nos queda es levantarnos y comenzar a andar si queremos seguir derechos. ¿No crees? Puede que esa sea la respuesta a las tres preguntas de arriba: Que comenzaste a usar tus piernas para andar, pues para eso las tenemos.