El CEO y el pastor
Circula por ahí una historia de un manager (o jefe de proyecto, ya no lo recuerdo) que durante una semana se va a pastorear ovejas al campo. La historia cuenta como el Project Manager consigue fastidiar a las ovejas y el pastor consigue sacar a su equipo adelante.
Las ovejas pastan a su ritmo, de una forma un poco caótica, pero su trabajo no consiste en llevarlas e indicarles la dirección con una vara, eso ya lo hacen los canes, sino en buscar las mejores zonas de pastoreo, en mostrar el camino, conocerlo, y andarlo junto a ellas.
El trabajo del CEO es parecido al del pastor. Él no debe saber guiar al rebaño, su trabajo consiste en buscar las zonas de pastoreo, conocer los caminos y andarlo junto a su rebaño, empujando muchas veces por detrás. Preocuparse de que no falte de nada.
Además, su trabajo consiste en encontrar los mejores canes. Aquellos que sepan hacer bien su trabajo, llevando al rebaño por el camino que él ha marcado.
Como CEO, tu trabajo debe consistir no en marcar unas pautas exactas de trabajo, sino una línea a seguir, señalar el norte verdadero, y rodearte de los mejores profesionales, que sepan de su trabajo mucho más que tu. Gente que destaque en cada una de sus competencias, con un alma emprendedora y resolutiva.
Una vez me preguntaron: "¿Te ves capacitado para hacerlo tú [una plataforma técnica, trabajo de programación]?" No recuerdo cual fue mi respuesta en ese momento, pero más tarde pensé en la que debía de haber dado: "No. Me veo capacitado para encontrar a personas que lo hagan mejor que yo". Probablemente podría haberlo hecho, poniendo empeño, y sabiendo que tengo capacidad y conocimientos, pero probablemente también, estaría desviando mi atención del camino a señalar por intentar hacer el trabajo yo solo.
Y no hay más. Ser CEO es como cultivar bonsais. Es un trabajo lento, poco recompensado y que requiere de un trabajo constante para crear y mantener un ecosistema. Sólo por ver florecer mi Serissa Poethida unos días al año, merece la pena todo el esfuerzo dedicado.