El emprendedor y el empresario, los conocimientos y la iniciativa
Antes de empezar, una aclaración: cuando hablo de empresario, hablo de un gestor, una persona que entiende de números, modelos, control de gestión, y gestión de las personas. Esta aclaración es para entender el tipo de perfil al que me refiero más adelante.
A través de Carlos Blanco, CEO del grupo ITnet, llego a un interesante artículo de Antonio Andújar sobre los emprendedores: el que mucho abarca, poco aprieta. Como soy de procastinación fácil, voy abriendo todos los enlaces que voy viendo, y al final termino echando un vistazo general al blog, que he añadido a mis RSS, para tenerlo más adelante.
Y me lleva a una reflexión personal sobre los emprededores y los empresarios, que en realidad se compone de dos ideas: la necesidad de conocimientos académicos y la necesidad de contar con un gestor en cualquier startup.
<!--more-->En primer lugar, los conocimientos académicos. Antonio comenta que teniendo 22 años y sin haber estudiado nada, ha llegado a donde ha llegado. Mi percepción es que se refiere a que se puede llegar muy lejos sin tener estudios. Más adelante, comenta sus inquietudes acerca de lo que le produce una satisfacción real, ya sea en forma de ingresos o de autorealización, y lo que no, refieréndose a haber montado cuatro empresas.
Yo creo que no tiene nada que ver. Las inquietudes y la iniciativa emprendedora generalmente van unidas al desarrollo social y al entorno de las personas, aunque no siempre es así. Si eres una persona proactiva, probablemente llegue un momento de tu vida en que te des cuenta que no se pierde nada por embarcarse en nuevos proyectos y probar, con lo que irás desarrollando cosas y dejando sorprendida a la gente de tu alrededor porque eres capaz de hacer cosas que ellos no podrían. Al fin y al cabo, consiste en detectar una necesidad y desarrollar un producto para cubrirla.
Pero además, me contradigo y pienso que sí, que tiene mucho que ver. Los conocimientos, por sí solos, no aportan absolutamente nada. Lo que importa son las habilidades, que es la aplicación práctica de esos conocimientos. Por sí solos no sirven de nada. Sólo cuando somos capaces de aplicar un conocimiento a la solución de un problema, estamos creando valor, ya que estamos poniendo en práctica una habilidad. Pero -y siempre hay un pero- es necesario tenerlos.
¿Por qué? Simple. Yo puedo tener una iniciativa emprendedora y meterme en el mercado de la venta de coches de lujo, pero toda esa iniciativa quedará aplastada por mi desonocimiento de ese mercado. ¿Puedo tener éxito? Seguro que sí, pero el éxito se basa, en muchos casos, en minimizar las probabilidades de fracaso.
Eso nos lleva a la segunda idea: Los gestores. Los gestores suelen ser personas con grandes conocimientos, pero habitualmente, con poca iniciativa emprendedora. Suelen basarse en sus conocimientos y experiencia para poner en práctica habilidades aplicadas a la gestión de las empresas. Planifican, proyectan y gestionan. Un emprendedor de iniciativa necesita ejecutar, implantar e ir andando.
Por experiencia, y consultando a varios Business Angels, suelen preferir gestores a emprendedores -he de decir que son de sectores radicalmente distintos al de Internet-, sobre todo porque un emprendedor tiende a venirse abajo cuando no puede resolver problemas no asociados a la falta de iniciativa, sino a la falta de conocimientos, habilidades o experiencia. Por eso me dicen que cuando ven a un emprendedor que no está sufucientemente preparado a nivel de conocimientos, le piden que se asocie, o rodee de una persona que sí los tenga.
¿Que ocurre cuando un gestor tiene iniciativa emprendedora? Pues que se convierte no sólo en un emprendedor, sino en un emprendedor preparado, un emprendedor de éxito, el emprendedor que los inversores desean. El éxito no es montar 10 empresas, para las que sólo necesito tener el capital suficiente. El éxito es montar 1 empresa que facture más que 10 de la competencia. Cuando vas a firmar al notario, no firmas también el alta como emprendedor.
Ese paso es un medio, un medio para conseguir un fin. Y para llegar a ese fin, cuantas más herramientas, personas, o conocimientos, mejor.