¿Es Internet el nuevo mensa?
Mensa es una asociación internacional para personas inteligentes, o un club para superdotados de todo el mundo. Adquirió mucha fama durante los ochenta y noventa, y tiene mucha gente conocida entre sus miembros, como Stephen Hawking, Isaac Asimov o Asia Carrera - Sí, la estrella porno.
El ser inteligente, superdotado, o estar en el percentil dos de la población, siempre se ha asociado a personas de éxito, capaces en su trabajo, estudios y vida personal. ¿Quien no ha escuchado a una madre hablando de su hijo con orgullo, explicando que él era superdotado?
La realidad es otra muy distinta. Personas con una gran inteligencia muchas veces son personas frustradas en sus vidas, que no encajan con el estándar social, tienen inquietudes distintas a las personas de su alrededor y, frecuentemente son incomprendidos y rechazados. ¿Por qué?
<!--more-->Inteligencia vs Capacidad
Una de las explicaciones más aceptadas sobre esta paradójica situación se da en que la inteligencia se ha tratado siempre como una variable estática, inamovible, es decir, una persona nace inteligente o nace no inteligente.
Tradicionalmente el coeficiente intelectual se ha medido basándose principalmente en las capacidades analíticas, lógicas, espaciales y de memoria.
Posteriormente se ha observado que es posible que la inteligencia aumente o disminuya a los largo del tiempo, y se ha empezado a asociar a la idea de que es una variable dinámica, es decir, que existe una capacidad, como una caja de plástico, que se puede llenar más o menos, pero depende de lo que la desarrollemos, ergo de las cosas que echemos dentro de la caja.
Por supuesto, hay que fomentar el desarrollo de esta capacidad de una forma acorde con la propia capacidad. Así, una persona que puede absorber mucha información de su entorno, llega un momento en el que tiene otras inquietudes, que hay que desarrollar igualmente, para que su evolución sea progresiva, y no se estanque. Para ello nacieron asociaciones como mensa, con el objetivo de seguir fomentando ese desarrollo intelectual mediante reuniones, mentoring y actividades.
Desarrollo emocional y los vasos comunicantes
Howard Gardner desarrolló en 1983 la teoría de las inteligencias multiples, que expone que el ser humano posee más de una inteligencia, la inteligencia clásica (espacial y lógico-matemática) que se había tratado hasta entonces más otras seis.
Eso cambia mucho el juego. Resulta que personas que anteriormente se habían tildado de superdotadas, según la métrica clásica, ahora eran punteras en una de las inteligencias. ¿Pero cómo nos afecta esta teoría?
Pues explica, en gran medida, los grandes problemas con los que se han encontrado muchas personas a lo largo de su vida. Tienden a desarrollar una o varias de estas inteligencias, pero el resto quedan a distinto nivel. Esto produce una disonancia cognitiva, que no permite un desarrollo adecuado.
Para ilustrarlo, podemos imaginarnos una serie de vasos que están comunicados entre ellos, de forma que siempre que echemos agua en uno de ellos, esta se distribuirá uniformemente por el resto. La única condición es que la velocidad del agua sea suficiente como para permitir la distribución del agua.
Si imaginamos ahora que aumentamos el caudal del agua diez veces, podemos comprobar como el agua sigue distribuyéndose por el resto de los vasos, pero al haber más caudal y no permitir el tiempo suficiente para esta distribución, rápidamente el primer vaso se nos derramará.
La solución es darse cuenta de las debilidades y entrenar las inteligencias en las que se tiene más debilidad. Suele ser habitual que a personas con una gran capacidad matemática les cuesta relacionarse y socializar.
¿Que pasa entonces cuando los vasos son mucho mayores que los del resto de la población?
Internet y el desarrollo ilimitado
Nada. Simplemente nada. Aunque los vasos sean más grandes, la cantidad de agua en cada uno es la misma. Eso nos lleva al punto anterior: Aunque se disponga de una gran capacidad intelectual, si no se desarrolla, no sirve de nada.
Hace 20 años, la única solución era que esta característica fuera detectada y dar con la gente adecuada, que supiera aplicar estímulos. Para la mayoría de estas personas, esto no era una solución, era un problema.
Pero la cosa cambió con la llegada de Internet. Internet, aparte de proporcionarnos ingentes cantidades de porno, música y chorradas, también nos proporciona ingentes cantidades de la información que el cerebro pide para desarrollarse.
Pero esto no es lo mejor, también te proporciona la posibilidad de relacionarte y contactar con perfiles similares al tuyo, haciendo que la sensación de incomprensión desaparezca, dando paso a la capacidad de aprendizaje y al desarrollo de inquietudes mutuas.
Además, mejorando la cosa, no existe una clausula de exclusión para participar en Internet, sino que cualquier persona puede desarrollar sus propias inquietudes, y moverse libremente por donde más le apetezca, sin preocuparse de nada más, mediante un ajuste mutuo.
Para mí, como opinión personal, Internet no es la nueva mensa, sino una evolución de ésta, de cualquier club o o asociación de personas especiales, hacia una sociedad de ajuste mutuo, de elección propia y particular, con unas posibilidades de acceso a la información y al desarrollo infinitas

