Especializaciones y caminos para agilistas

Me gustaría empezar con un disclaimer: Todo esto puede sonar muy endogámico, pero la realidad es que sólo puedo hablar de lo que conozco. Desafortunadamente no conozco todo lo que las personas que están en esta industria hacen o preparan. Si crees que me falta algo, déjame un comentario para intentar mejorarlo.

Vamos allá.

Agile o no Agile

Una consideración inicial. Siempre que un compañero me dice que no sigue ningún método, que en realidad es Agile, me recorre algo entre una carcajada y un escalofrío.

Normalmente tras esa afirmación viene una explicación acerca de por qué los frameworks y métodos no son suficientes y que lo importante es hacer Agile. Mira, esto es simple, Agile, el manifiesto ágil es sólamente una declaración de intenciones, elaborada por unos locos que se reunieron en una estación de esquí para intentar cambiar la industria del desarrollo de software.

Esa declaración de intenciones está muy bien, pero si no eres capaz de explicarme qué haces para implementar Agile, mi conclusión es que te has inventado una nueva religión a tu medida porque no te convencen las existentes -o porque es más fácil que aprender las existentes-. Ésto está bien como decisión personal pero mal como decisión que tomas por tu organización o cliente. Hacer Agile es como decir soy buena persona. Como declaración de intenciones está bien, pero existe un sistema social -con un montón de normas- que es el que tiene que juzgar esa afirmación.

Detrás de cada método, framework o librería, hay cientos de miles de horas de profesionales con mucho conocimiento para destilar lo mejor de su experiencia. Si alguien piensa que es capaz de superar eso, es que quizás delire un poco.

Así que si no tienes mucha idea de Scrum o Kanban o XP, te recomiendo que no digas que haces Agile para compensar. Igual en tu imaginación queda bien, pero a los demás nos da un poco de vergüenza ajena.

En su lugar, se honesto y plantéate qué puedes hacer para mejorar tu conocimiento.

Aprender los básicos

El movimiento ágil viene -y se ha popularizado- desde el mundo del desarrollo de Software. Probablemente la gestión de proyectos de Software ha sido la industria más abusada y maleada de toda la historia de las profesiones de conocimiento en los últimos 50 años. éstos locos que se reunieron para elaborar un manifiesto que les permitiera cambiar la industria terminaron con esta declaración de intenciones. El problema es: Ahora que tenemos las intenciones ¿Cómo las ponemos en marcha?

Hay algo que no he contado. En lugar de reunirse y ver como cambiar la industria, el panorama era distinto. Lo que ocurría es que muchas de las personas alli presentes habían creado métodos para hacer Software de manera distinta: Scrum, XP, Crystal, DSDM... Lo que hicieron en realidad fue ponerse de acuerdo en lo que sus métodos tenían en común. Y de ahí salió el manifiesto ágil.

La parte de producto

Ningún método ágil va a funcionar si no somos capaces de cerrar el gap existente entre IT y Negocio. Y ese gap se llama producto. Algo que en muchas organizaciones directamente no existe y es lo que aúna esas dos patas y permite establecer métricas más ágiles en la organización. Los técnicos deben de dejar de mirar a negocio como si fueran vendehumos y los de negocio tienen que dejar de mirar a los técnicos como extraterrestres.

En general veo a la gente de producto muy verde a la hora de manejar técnicas que permitan sacar el máximo partido de su inversión (habitualmente dinero en forma de tiempo de desarrolladores). Lo que me suelo encontrar es con visionarios que pretenden que otros ejecuten, con una capacidad bastante limitada para transmitir su visión. Todas estas técnicas ayudan a poder entender al usuario y transmitir esa visión para poder crear productos del máximo valro posible.

Escalando el desarrollo de producto

Una vez que tenemos un producto claro, un Product Manager competente y una manera de gestionar al equipo de desarrollo, es normal que queramos escalar nuestro esfuerzo para construir productos más grandes. Hay que entender que cuanto más escalamos, más lenta será nuestra velocidad por cada magnitud de escalado, debido a la complejidad añadida de tener a más personas en el mismo producto.

De estos tres métodos, puedes ver una comparativa en este artículo del blog.

Escalando la organización

El problema del escalado es que se produce en varias direcciones. Si escalar el desarrollo de producto es escalar verticalmente, escalar la organización que soporta ese desarrollo de producto es escalar horizontalmente. Se trata de crear la organización ágil, que de soporte a iniciativas que proporcionen respuestas rápidas a las necesidades del mercado.

Entendiendo la complejidad

La parte de personas

A pesar de haberla dejado para el final, la parte de personas es una de las más importantes de todo esto. El cambio cultural que supone la agilidad en una organización es un reto que no muchos están capacitados para afrontar. En este sentido, nada de lo que hay en el sector realmente me gusta y me iría al mundo del coaching tradicional.

Yo tengo un sesgo claro. En el año 2011, cuando ya llevaba tres o cuatro años introduciendo Scrum en organizaciones, me di cuenta de la oferta tan pobre que había en torno a todo esto. Después de hacer un programa de coaching personal y ejecutivo de dos años (soy coach certificado por AECOP y el European Council of Mentoring and Coaching), decidí cursar el grado de Psicología por la UNED. Hoy me quedan un par de asignaturas y el TFG, que espero presentar en 2019.

Probablemente me he dejado mucho en este intento de aunar un montón de ideas que en ocasiones están inconexas, pero en general estoy contento con el resultado. Si te ayuda a entender mejor los pasos a seguir en este mundillo, entonces habrá cumplido su cometido. Por útlimo, mucho cuidado con las ensaladas de cosas, o podemos acabar como Deloitte: