La república independiente de Internet

Barrapunto publica una noticia procupante: Italia decide censurar el acceso a The Pirate Bay. No es un acuerdo de los ISP's, sino un decreto de las autoridades del país.

Son muchos años ya hablando de la neutralidad de la red. Un concepto que va asociado a la propia definición de la red, y que ha sido tratado desde muchos puntos de vista, pero siempre llegando a una conclusión: La red debe ser libre, exceptuando casos flagrantes como son los delitos y temas como la pornografía infantil.

Son los propios usuarios de la red los que ayudan a combatir este tipo de contenidos, haciendo de la red un lugar más seguro en esos aspectos, convirtiendose en un sistema autorregulado y protegido por sus propios integrantes. <!--more-->

El ataque de los neo-luditas

Enrique Dans comentaba hace unos días el problema que suponían los neoluditas en la neutralidad de la red. Personas que nunca han entendido en la red, pero que utilizan el poder que les ha otorgado la sociedad para, asesorándose por personas que tienen sus propios intereses, legislar de una forma que deja de lado a los verdaderos artífices de que un sistema como Internet funcione.

El problema es que poco a poco nos vamos acostumbrando a este tipo de noticias, que supuestamente se esgrimen como a favor de una parte de la sociedad, y vamos perdiendo totalmente la sensibilidad ante problemas que nos afectan directamente, en este caso el que un sistema en el que confiamos sea neutral, poniendo cada vez más fácil convertir Internet en un lugar restringido, en un campo con barrotes de oro, pero al fin y al cabo, barrotes.

¿Donde están los límites?

Vivimos en una sociedad evolucionada de la auto-regulación o el ajuste mutuo, que toma como norma fundamental una norma: Las personas son libre mientras su libertad no interfiera en la de otras personas.

Es el ejemplo habitual de la libertad de expresión. La expresión es libre mientras no ponga en no suponga una afrenta a la libertad de otros. Casos como los recientes juicios a la libertad de expresión contra Federico Jimenez Losantos ponen las cartas sobre la mesa. En el momento que abandonamos la libertad de expresión para realizar acusaciones e infringir las normas fundamentales del respeto social, dejamos de tener derecho a la libertad de expresión, y nuestro acusado tiene derecho a defenderse por los medios legales establecidos.

El problema fundamental es cuando los mismos que defienden esos derechos de libertad son los mismos que legislan a favor de que se limiten y se restringan a favor de unos cuantos jueces que decidiran que importa y que no. Debemos preguntarnos cuanto hay desde el momento en que un estado legisla en contra de lo que considera maligno y contraproducente hasta que cede el derecho a decidir a personas con intereses propios.

¿Quien vigila al vigilante?

En primer lugar, como premisa inicial, asumimos que la red es un espacio localizado, es decir, que las normas que rigen en cada país deben de ser de aplicación a Internet. Si Italia legisla un tema como el del acceso a los contenidos P2P, España puede hacer otra cosa, La Unión Europea puede fomentar una directiva de aplicación a la red y EE.UU. no tiene que hacer lo mismo. Esto provoca dos problemas.

El primero es que un sistema localizado no se puede aplicar a un sistema global. La legislación de aplicación en materia de Internet se mueve en una dimensión distinta de la de aplicación localizada por regiones, estados o confederaciones de estados.

El segundo es que provoca vacíos imposibles de resolver. Al igual que The Pirate Bay quería comprar su propio País (cosa harto dificil, considero), las empresas de dudosa legalidad pueden hacer lo mismo -de hecho lo hacen.

Esto simplemente es una llamada a un cambio de paradigma que es necesario que se produzca. Un cambio de paradigma que los políticos, legisladores y personas de poder no pueden entender, principalmente porque entender algo que consideras una amenaza es harto dificil, por definición.

¿Hasta donde puede llegar el cambio?

Ortega y Gasset indicaba que para que un cambio -social- se produzca hacen falta al menos dos generaciones, 50 años. El problema es que la velocidad de desarrollo de Internet crece de forma exponencial, haciendo dificil aplicar cualquier directiva que se proponga, ya que durante el tiempo de preparación de esta, nos enfrentaremos a un escenario totalmente distinto al inicial.

La única solución es dejar que los propios usuarios sean los que provoquen un cambio necesario para que continue la evolución social. Si hay una lección que nos ha enseñado la historia, es que las revoluciones siempre han nacido del pueblo, nunca de la clase dirigente, normalmente después de una rebelión.

Falta poco para que se inicie la rebelión de la neutralidad. ¿Vendrá después una nueva revolución que cambie la forma de entender las cosas, no sólo en la red, sino en el mundo real, y los mas importante, se iniciara esta en la red?