La televisión del futuro

Octubre de 2011.

Jorge llega cansado a casa. Son las ocho y media y hoy ha habido trabajo de más en la oficina.

Se prepara una cena ligera y se sienta en el sofá, y comienza a visionar el último informativo. La presentadora le es familiar, es una chica con la que estudió en la escuela de interpretación. El informativo es ligero y no tiene deportes y se centra en actualidad internacional de forma independiente. Está producido por una productora independiente que montaron unos compañeros al terminar la universidad. Da trabajo a 12 personas.

Marta y Antonio están discutiendo sobre lo que van a ver hoy en la tele. Antonio sabe, gracias a la aplicación de la plataforma de TV a la carta que puede gestionar desde su móvil, que ha salido el nuevo episodio de una de sus series preferidas, que lleva dos años emitiendo y que comenzaron unos chavales de Sevilla con sólo 40€.

Ana va a ver uno de los capìtulos de Tú antes molabas, pero no sabe cual elegir. Al final deja que la plataforma de contenido a la carta elija por ella. Click y reproduciendo en su televisor de Alta Definición 1080p.

José Luis se ha decantado por la última película de un director de cine independiente que decidió estrenar su film directamente en Internet. Sólo unos diez segundos delatan la precarga del streaming en HD.

El denominador común de todos ellos es que pagan una suscripción de 9,95€ al mes a su plataforma de TV a la carta. En esta plataforma, cualquier productor puede colocar sus contenidos y hacer que el usuario pueda acceder a ellos en cualquier momento, a golpe de un click. La única condición es que los contenidos sean Creative Commons y que los productores quieran que estar ahí. Ellos cobran gracias a que hay usuarios que se suscriben a un mercado de 10 millones de contenidos digitales distintos, y los usuarios no tienen que pagar cánones de derechos de autor a nadie que los gestione.

El modelo de emisión continua y cerrado de las televisiones está muriendo.

Gracias al modelo de distribución abierto de contenidos, los consumidores pueden elegir que quieren ver y cómo quieren verlo, sin interrupciones ni cortes publicitarios, a un coste fijo ínfimo. Además disponen de un sistema de recomendación basado en sus preferencias y la de sus amigos.

Cada vez más productoras deciden poner sus contenidos en esta plataforma, para que más usuarios puedan acceder a ella, evitando así los costes y el sufrimiento de tener que pasar por las cadenas de televisión. 

¿Futurista?