¿Por qué es tan difícil recibir buen feedback?

Creo que no solo es difícil recibir buen feedback, sino que es difícil acostumbrarse a dar buen feedback. Voy a usar esta palabra porque la versión en español tendemos a malinterpretarla. Una crítica casi siempre tiene connotaciones negativas, cuando no tiene por qué ser mala. En este artículo te voy a dejar algún enlace para que leas más sobre el tema y también para que te den ideas para utilizar.

Tras trabajar varios años en el mundo del software tienes que acostumbrarte a recibir el feedback sobre lo que estás trabajando. Y si se trabaja en equipo, es algo más normalizado aunque sigue costando. Pero no todos estamos preparados para recibir una buena cantidad todos los días aunque para darlo siempre estamos dispuestos.

Dar tu opinión no es lo mismo que dar feedback

Desde pequeños, cada vez más nos instan a decir lo que pensamos, a dar nuestra opinión. El problema es que estos ánimos no suelen venir acompañados de una práctica para aprender. Aprendemos de la experiencia y como se suele decir "a base de palos". De esta forma terminamos mezclando lo que es una opinión que no quiere conseguir ningún cambio con una crítica que pretende generar algún tipo de diferencia.

No en todos los casos el feedback tiene una respuesta directa (como el caso del restaurante) sino que requiere de valoraciones posteriores y toma de decisiones, pero la intención es diferente. Es un matiz a veces algo difícil de distinguir porque la crítica en sí es una opinión. Podríamos resumirlo en que el feedback o la crítica tiene la intención de iniciar un cambio o un refuerzo positivo.

Buen feedback

No hablo solo de el contenido, que por supuesto tiene que tener una base sólida y algo que poder cambiar. Me refiero a la forma de expresarlo. Sin pensar en empatía, comunicar a alguien cualquier tema que pueda dañar su orgullo, o quitarle la razón, es muy complicado. Hay una metáfora que me gusta usar en estos casos:

Ondas en el agua

Puedes percibir como las ondas en el agua, tras un impacto en la superficie, cada vez son más grandes. Hasta que se vuelven a fundir con el resto de la superficie y desaparecen. Del mismo modo, si queremos que el impacto sea suave pero efectivo, tenemos que empezar por nosotros mismos.

Cuanto menos sinceros somos con nosotros mismos, más nos cuesta dar feedback de calidad a los demás. Entendiendo por calidad, no solo el contenido sino la forma de decirlo. Cuando alguien va a darte feedback y empieza con "no soy el más indicado para decir esto pero...". Malo. Primero, porque al no predicar con el ejemplo no puedes exigir que otros hagan algo que tu no haces ni queriendo. Y segundo, porque con esa frase, ya estás obligando a tu interlocutor a ponerse un escudo. Precisamente esto, no es algo que vaya a ayudar. La persona se pondrá a la defensiva y más que escucharte, estará pensando cómo contraatacar en sus respuestas.

Por esta ultima razón, es muy necesario que el feedback se de siempre en un lugar seguro y en confianza. Pero lo más importante es, sin duda, que no solo tenga aspectos a mejorar, sino que también tenga puntos positivos para reforzar lo bueno. Hay muchísimas páginas de Coaching o de psicología que pueden darte trucos y técnicas para mejorar en esta práctica.

Te dejo por aquí una recomendación de lectura para utilizar una serie de pasos.

Utilizar bien el buen feedback

Cuando ya tenemos el feedback como herramienta, la parte más importante es usarla. Ya sea positivo para reforzar o constructivo donde se tiene que seguir trabajando, hay que hacer algo con él.

El feedback es una herramienta muy poderosa si sabe utilizarse bien. Si trabajas con Scrum debes aprender a utilizarla, ya que fortalece todos sus valores creando una buena base. Acuérdate de las ondas, aprende a generarlas y mantenerlas.