Quien era, Quien soy
Este artículo es un resumen de cómo, en un año, perdí 43 kilos, me convertí en una persona activa, cambié todo mi modelo de relaciones personales y sobre todo, me convertí en una persona feliz.
Este artículo estaba en mi agenda desde hace varios meses. Sabía que a partir de Agosto quería hacer un resumen de todas las cosas que han cambiado en mi vida en el último año, sin embargo las veces que he querido sentarme a completarlo, no me han salido las palabras. Hoy si.
Para empezar, nada mejor que un pequeño resumen de quien era a principios de Agosto de 2009. Director de operaciones en una empresa de tecnología, con 27 años había cosechados bastantes éxitos empresariales, tenía un MBA, una ingeniería más cerca del fin que del principio y varias certificaciones que me hacían una persona valiosa. También había creado algunos proyectos empresariales. Tenía un buen sueldo, tenía una pareja con la que había pasado los últimos cuatro años y medio, acababa de mudarme a un nuevo piso de lujo, tenía cuatro o cinco amigos importantes y algunos conocidos. Creía que era feliz.
Aún así, había algunos peros. Peros que yo consideraba pequeños y sin embargo eran pequeñas piedras en los zapatos que me molestaban al andar. Y como una piedra en el zapato, al cabo del tiempo te acostumbras a ella. Hasta que te hace una herida que te impide volver a andar.
Quién era
El primer pero es que era una persona socialmente incapaz. No me interesaban las relaciones sociales basadas en dinámicas banales. Tenía algunos amigos, que sigo teniendo, pero mi círculo social era bastante escaso. Principalmente me movía en el círculo social de Elena, y lo hacía por ella, porque había personas a las que realmente detestaba. Antes de estar con Elena había tenido algunas parejas y mis relaciones con las mujeres me costaban un mundo. El sexo opuesto me hacía sentirme patoso y ridículo.
El segundo, era emocionalmente incompetente. Actuaba por impulsos emocionales y muchas veces me sentía mal sin saber por qué. Nunca le había prestado mucha atención a la inteligencia emocional y mucho menos a lo que sentían los demás. Realmente pensaba que en un futuro todo me iría bien si conseguía ciertas cosas. Lo que ocurría ahora simplemente era algo al servicio de un futuro mejor. Me equivocaba.
El tercero, físicamente no me sentía bien conmigo mismo. En cierto momento opté por la premisa de pasar del tema, y eso redundó en llegar a pesar 150 kilos, fumar más de un paquete de cigarrillos al día y no poder dormir bien. Tenía molestias y mi aspecto físico no era el que deseaba.
El cuarto, era una persona caótica. No sólo caótica a nivel mental y emocional, sino también en todo lo relacionado con el orden y el control. Era incapaz de controlar mis finanzas personales. Mis pertenencias aumentaban conforme aumentaban mis ingresos y todo estaba desordenado, perdido. Tenía miles de cajas llenas de cosas, de cables. Tenía ropa y tecnología que no usaba nunca. La limpieza se me hacía un mundo. Opté por contratar una asistenta para intentar mantener todo aquello medianamente decente. Cualquiera que me conozca lo suficiente para haber convivido un tiempo conmigo podrá asegurar que todo lo que pueda decir en este sentido es poco. Compraba libros de organización, intentaba ponerme metas y cumplirlas; nada me resultó.
Por último, aunque generalmente sentía que las cosas iban bien, a menudo me sentía mal porque mi vida no avanzaba en el sentido correcto. Creía que con cada paso profesional que daba iba a ser más feliz, pero me encontraba que luego había otro paso y nunca llegaba. Aunque siempre he sido una persona brillante, me desanimaba muy fácil con los proyectos y siempre empezaba cosas que no era capaz de terminar. La falta de motivación hacía que me hundiera.
El cambio
El detonante fue la ruptura con mi pareja en Agosto de 2009. Un Domingo, después de una discusión absurda en el festival de rock de Motril, hablamos por teléfono y ella me dejó. Creo que sus motivos fueron que yo era una persona incapaz de cambiar las piedras expuestas más arriba, y no dudo de que para ella fue doloroso el dejarme y no dejaba de estar enamorada de mí. Curiosamente, la mañana que hablamos por teléfono, yo me levanté con el mismo sentimiento de que tenía que terminar con nuestra relación. Sinceramente: Ha sido lo mejor que me ha pasado.
Poco después, empecé a darme cuenta de que los últimos cinco años los había pasado totalmente centrados en el plano profesional, pensando que en el momento que lo tuviera completamente resuelto, podría empezar a disfrutar de la vida. Nada que no fuera profesional importaba, todo era secundario. Así que antes de dos meses, decidí que quería dejar Hispateca y forcé mi salida. Espero que nadie se sorprenda. Hispateca andaba mal financieramente, y si hubiera optado por una salida voluntaria, había posibilidades de que no cobrara las cantidades que la empresa me adeudaba, puesto que era autónomo dependiente.
Previamente, de casualidad me enteré de que la Cámara de Comercio de Granada iba a poner en marcha un Máster en coaching ejecutivo, así que aprovechando las relaciones de Hispateca con la Cámara, decidí informarme un poco más. Realmente el coaching me interesaba desde hace tiempo puesto que era un método enfocado a mejorar el desarrollo de las personas, aprovechando mucho mejor su potencial. En primera instancia, mi intención era añadirlo a mi currículum cómo una habilidad más a la hora de gestionar equipos. No creía que necesitara nada parecido al coaching. Nunca podría haber imaginado lo realmente equivocado que estaba.
Dejé Hispateca a principios de Noviembre de 2009, justo al comenzar el Máster en Coaching, que curiosamente estuve a punto de no cursar por la pésima gestión de la información al respecto del máster por parte de la cámara, y que habiendo decidido irme de Hispateca, eran 7000€ que podían venirme muy bien hasta moverme a una nueva posición. Finalmente decidí hacerlo porque la responsable de selección de la Cámara, Guadalupe, me dio una buena sensación acerca del esfuerzo que estaba poniendo en sacar adelante el programa. Ahora somos buenos amigos.
A partir de aquí, podría comenzar una extensa autobiografía acerca del cambio y del proceso, sin embargo creo que nunca podría llegar a transmitir del todo lo que ha ocurrido que me ha llevado a cambiar. Principalmente han sido tres cosas.
El primero ha sido el increíble desarrollo de mi inteligencia emocional. Motivado por el coaching, he adquirido capacidades de gestión emocional, principalmente ser consciente de mis limitaciones y las emociones que las causaban. Creía que esto era algo positivo, pero como la gasolina con el uso equivocado, se provocan muchos más problemas que beneficios con emociones incontroladas.
El segundo ha sido darme cuenta de cuales eran mis limitaciones. Nada más que el hecho de darte cuenta de cuales son las limitaciones y los drivers de mi vida, supone una experiencia brutal, conocida como inside donde de pronto nos quedamos asombrados al darnos cuenta de un hecho que, a pesar de ser evidente, había permanecido oculto a nuestros ojos durante mucho tiempo.
El tercero ha sido comenzar a disfrutar de mi vida aquí y ahora. Podría entrar en una amplia descripción de cómo se vive en el aquí y en el ahora, base de las grandes filosofías de meditación orientales y occidentales, incluyendo las religiones, sin embargo no llegaría a transmitir los que se siente cuando nos damos cuenta de que soy, únicamente, éste momento.
E increíblemente, éstos tres motivos han dado pié a un cambio radical en mi forma y estilo de vida. No significa que los anteriores fueran malos, significa que vivo más cómodamente con los nuevos. Podría explicar qué he cambiado, cómo lo he cambiado. E incluso a posteriori podría explicar Por qué lo he cambiado (La realidad es que antes no podía, no sabía que estaría mejor ahora). Lo que llevó todo esto es que me día cuenta de mi Para qué, de lo que quería hacer, y todo eso me dijo cómo debía vivir y qué debía de hacer. De una forma inconsciente fue surgiendo todo, progresivamente, sin traumas, sin forzar nada.
Quien soy
Yo Soy el que soy. Siempre lo he sido. Lo que quiero es contar lo que hay de diferente en cómo era antes y qué hacía, y lo que Soy y hago ahora, puesto que el Ser no se puede cambiar.
El cambio más notable, el físico. He perdido cerca de 45 kilos en un año. Me he convertido en una persona físicamente activa, suelo hacer deporte y mantengo un sistema de alimentación bastante equilibrado, del que hablaré en otro artículo. No ha sido un cambio rápido, más bien gradual y con bastantes altibajos. Incluso mis amigos han pasado a llamarme: "Medio Jero", en honor a que el otro medio ha desaparecido. Lo curioso es que no sólo ha desaparecido medio Jero de forma física, sino también de forma no-física.
He pasado a ser una persona ordenada y metódica, estoy empezando a ser disciplinado. Los amigos con los que hablo y convivo habitualmente ahora y que conocen mi etapa anterior, me cuentan cómo les es difícil imaginar ese profundo cambio en mi manera de actuar en mi vida cotidiana. Entre Enero y Junio de este año vendí el 90% de mis artículos de tecnología. Ahora toda mi ropa cabe en 20 perchas y una cajonera pequeña; lo más curioso es que combino mucho mejor la ropa y visto mucho más variado que antes.
He reducido mis pertenencias personales a un nivel mínimo y confortable. En Diciembre me mudé a un nuevo piso en Granada, dejando un piso de 150 m2 con un trastero por un piso de 60 m2 sin trastero. La mudanza me ocupó 16 viajes en coche, contando con que no tenía electrodomésticos. Hoy en día, todas mis pertenencias caben entre el maletero y el asiento de atrás de mi coche (incluyendo la televisión). Una de las cosas que quiero probar este año es el reto de tener menos de 100 objetos personales. Sinceramente con menos cosas se vive mejor porque se vive mucho más despejado y no hay que andar dedicando mucha energía mental a las cosas.
Me he desapegado emocionalmente. De todo. Tanto de mis cosas y recuerdos como de mis relaciones personales y las parejas que he tenido durante este año. Hay algunas personas que me achacan que no soy capaz de sentir emociones por determinadas cosas, sin embargo no es que no las sienta, es que no me regodeo en ellas. La única relación estable de pareja que he tenido durante este año acabó cuando ella falleció, y obviamente he pasado por mi proceso de duelo y depresión; sigo adelante. No dejo que mis emociones empañen la forma en que quiero vivir la vida. Están ahí y las acepto; no me dominan.
En cuanto relaciones personales, he tenido un cierto número de relaciones sentimentales durante este año, y la mayoría han sido de forma paralela, y me he sentido muy bien. No es que me haya pasado a la poligamia, sigo creyendo en las relaciones monogámicas a largo plazo; me he vuelto mucho más selectivo con quien tenerlas. Actualmente comparto mi vida y estoy prometido con mi pareja.
En las relaciones de amistad, mi círculo de amigos se ha visto agradablemente multiplicado incluyendo a un gran número de personas con las que comparto intereses, aficiones y sobre todo filosofía de vida. Me he rodeado de personas que me aportan mucho, personas con las que sientes que creces al estar a su lado, consejeros y apoyos cuando es necesario y compañeros de risas y de diversión en el resto de las ocasiones.
He aprendido a vivir con menos. Con menos cosas, con menos necesidades, con menos dependencia. En general se puede resumir en que mi nivel de gasto y de necesidades se ha reducido a las cuarta parte. si antes necesitaba 2000€ para vivir correctamente (no cómodamente), hoy en día no necesito más de 500€. Hace unos días estuve viendo las facturas de telefonía e Internet de hace un par de años y mi gasto fue de 240€ (Móvil+Internet+Correo+Fijo). El mes pasado mi gasto en estos conceptos fue de 57€. Hace un año mi recibo de la luz del mes de Julio y Agosto fue de 200€. Éste año ha sido de 60€ (Sin calcular las diferencias por la subida tarifaria).
Disfruto de todo y de todos. Incluso en los malos momentos. He desarrollado una capacidad de comprensión y alcanzado un plano de percepción que me han permitido darme cuenta de una serie de cosas evidentes sobre el funcionamiento del mundo que antes para mí eran desconocidos. Quizá lo más importante es eliminar la creencia de que Todo me ocurre a mí. Queramos creerlo o no, las cosas ocurren porque tienen que ocurrir, y generalmente no tienen un sentido específico orientado específicamente hacia nosotros. Creo que sí que ocurren por alguna razón; he dejado de creer que esa razón soy yo y de pronto, misteriosamente, todo mi mundo ha cambiado alrededor.
Hay que mencionar que todos estos cambios han sido inconscientes y progresivos. No me propuse hace un año: Ser una persona más ordenado, o Pesar 45 kilos menos. Sabía que quería cambiar estás cosas, y me centraba en los qué y el los cómos en vez de en entender Para qué quería cambiar. Sinceramente, lo que me ha aportado el coaching, entre otras cosas, ha sido el darme cuenta de que muchas veces para cambiar una cosa simplemente tenemos que aprender a mirarla de otra manera y tocar en un sitio que, aunque aparentemente es distinto, nos permite un cambio permanente. Soy más consciente de mí mismo e inconscientemente he dirigido mi vida hacia donde quería.
La diferencia entre un caballo y un buey, es que me mientras el primero tira muy fuerte y de manera muy impetuosa, se cansa pronto y tiene que descansar, mientras que el segundo se mantiene tirando y tirando de manera ininterrumpida, hacia donde tiene que ir. Aristóteles decía que todas las personas tenemos dentro un buey y un caballo. El caballo es nuestra mente consciente, esa que nos dice: vamos a apuntarnos a un gimnasio, vamos a ser más ordenados. El buey es la mente inconsciente, la que nos va guiando hacia donde realmente quiere ir, en muchas ocasiones sin tener el rumbo definido. El problema aquí es que muchas veces el buey y el caballo tiran en direcciones opuestas. Y ésta es la razón de por qué muchas metas, muchos objetivos y muchos sueños que tenemos no llegan nunca a cumplirse, porque inconscientemente nuestro buey tira hacia donde quiere. Y eso se puede cambiar. Sin embargo, el mundo no puede cambiar de la noche a la mañana.
Y es que por si no lo he dicho y para que no quede ninguna duda, en realidad cuando hablo del cambio, no hablo de que el mundo haya cambiado. Cambiar el mundo es imposible. No trates de cambiar el mundo.
Intenta darte cuenta de la realidad.
¿Y cual es la realidad?
Que no hay mundo, que en realidad cuando el mundo cambia, el que cambia eres tú.
Yo soy el que soy. No soy mejor de lo que era antes, tampoco peor. Mejor y peor son sólo palabras. Simplemente he aprendido a mirar y mirarme a mismo desde otra perspectiva. He cambiado el mundo porque he entendido que no hay cuchara. Y entonces lo he entendido todo. Soy feliz, estoy en paz.



