Siempre listo para servir

Dicen que neurológicamente tenemos un sistema de niveles que es la base de todo lo que hacemos, postulando que cada una de nuestras conductas se apoya en una serie de aptitudes y actitudes, que a su vez se apoyan sobre unas creencias, y éstas sobre unos valores. Foto: Raven

Dicen que cuando aquello que haces en tu vida, tu mantra, se alinea con esos valores, tu karma deja de importar, y entonces realizas tu verdadero "para qué", que va más allá de lo que haces hoy, hiciste ayer o harás mañana. Un "para qué" que probablemente no comprendas, pues no está hecho para comprenderse, no importa mucho el hecho de hacerlo, no es ni bueno ni malo.

Es tuyo. Tu "para qué".

Hace seis semanas comenzó un proceso que está destinado a terminar, y es esta última fase de mi cambio personal. Éste proceso me ha enseñado que no aceptar el cambio, el cambio que hemos construido en nuestra mente y que no se acerca a la realidad, es enfermizo.

Hoy puedes cambiar tu vida. Ahora. ¿Que estás haciendo ahora mismo para vivir esa vida que tantas veces has imaginado? No la imagines, vívela, hoy. Aquí y ahora.

Más allá de esto, está la capacidad de entender nuestro "para qué" para entender nuestra verdadera identidad. ¿Es el trabajo? ¿Son tus aficiones? ¿Tu pareja? ¿El Dinero?

Voy a contar tres historias. La primera es acerca del éxito. La segunda es acerca del amor. La tercera es acerca de la barrera de lo transpersonal.

Recientemente me entrevisté con unos inversores. Quieren ponerme a cargo de una empresa, y creen que les inspiro la confianza suficiente para poder sacar un proyecto empresarial adelante. Me confían la gestión de su dinero. Lo que en un principio es halagador, casi afrodisiaco, se torna en miedo más adelante. ¿Seré capaz de conseguir lo que me piden? ¿Daré la talla? ¿Será mucha responsabilidad? ¿Quiero asumirlo?

Lo he hablado durante estas semanas con muchas personas. Les he contado el proyecto, qué queremos hacer, donde queremos llegar, cómo vamos a hacerlo. Es un proyecto ambicioso, bonito, que puede reportar además de beneficios, algo a la sociedad. Las personas a las que se lo he contado me han dado su apoyo, y además un feedback incalculable. Estoy muy ilusionado.

La segunda historia es acerca del amor. Conocí a una chica a través de un buen amigo y creo que me enamoré de ella. Era algo más que la atracción física, era la capacidad de ver que tras esa mente repleta de creencias, se esconde un potencial increíble, un pequeño rescollo de lucidez que se abre y en ese momento sabes que ella está viviendo algo a lo que tú no llegarás nunca. Y de pronto fui consciente de que cuando se trata del amor, no importa la respuesta del otro cuando el amor es de verdad, cuando se transmite no para satisfacer nuestro ego, sino porque realmente está ahí. Nunca lo había sentido así antes, no al menos como en aquel momento. Me reí y se lo dije: "Es amor. No importa lo que digas o lo que hagas, lo que respondas o lo que pienses, porque el amor de este momento está por encima de todo. De nuestros egos y de nuestra mente". Cuando en un momento de tanta tensión eres capaz de ser consciente y darte cuenta de que cuando el amor está presente, no importa en absoluto el resultado, sabes que será el que deba ser, nada más importa.

La tercera historia es acerca de lo que aportamos al mundo, lo que transciende de nuestra persona. ¿Qué has hecho hoy para hacer del mundo un lugar mejor? Soy Scout y me siento orgulloso de serlo. Es un sistema que promulga valores con los que me identifico plenamente (¿Recuerdas la pirámide neurológica del primer párrafo?). Cuando explico que me voy de campamento, que voy a dar quince días de mi vida a otras personas, no todo el mundo me entiende. Tampoco lo pretendo. Es mi "para qué". Yo lo he elegido, al igual que otros muchos voluntarios. Es un orgullo, hay que transmitirlo así. Yo he elegido mi camino para devolver al mundo lo que él me ha dado. Por supuesto que hay personas en los scouts que están allí por otros motivos. Eso no importa. Lo único que importa es preguntarme ¿Por qué estoy yo aquí? Estoy aquí porque es mi "para qué".

La relación de estás tres historias no podría ser más trivial. Una me llevó a la otra, y ésta a la última, pero lo han hecho en el orden incorrecto. Si no hubiera andado el camino, podría decir que el éxito lleva al amor y éste a lo transpersonal, pero para mí, no es así. En mi caso ha sido al revés. Lo transpersonal me ha conducido al amor y éste hacia el éxito.

¿Es el éxito que unos inversores confíen en tí? ¿Es tener más notas, mejor trabajo, ganar más dinero? Para mí, la primera historia, la de los inversores, es irrelevante. No importa lo que ocurra, haya ocurrido o pueda ocurrir, ni cuanto dinero, riquezas empresas o personas podamos llegar a gestionar. Cuando nuestro "para qué" está claro, ya hemos alcanzado cualquier éxito que podamos desear. Porque en ese momento, nada de lo que podamos tener importa más. Hemos alcanzado nuestro mantra. Tengo mi "para qué". Es mi mantra. No hay nada más.

Es por eso que yo os animo a encontrar vuestro "para qué", lo que hace que vuestra vida se mueva, qué habéis hecho hoy para dejar el mundo mejor de cómo lo encontrásteis. Y cambiar el mundo es algo que empieza de dentro de uno mismo. No mires alrededor, mira dentro de tí, porque tienes un poder oculto, el poder de cambiar tú mismo, y ese cambio se verá reflejado en los demás. La próxima vez que alguien te cuente algo, no juzgues, no aconsejes, no reprendas o reprimas. Simplemente escucha, porque cualquier otra cosa que hagas la harás bajo tu juicio, un juicio que puede ser correcto para tí, pero recuerda, sólo lo es para tí. Dedicar parte de tu vida a otras personas hará que sientas algo dentro de tí más poderoso que el ego o que la necesidad de autosatisfacción.

Hace tiempo viví una experiencia única. 80 personas me dieron la bienvenida, y con una lágrima en los ojos y otra en el corazón dije: "Yo no ayudo siendo scout, sois vosotros los que, permitiéndome estar aquí, me ayudáis a mí".

Cada vez que alguien me regale un sonrisa al tenderle una mano, o un abrazo al caminar junto a él, cada vez que alguíen me pida guía, sabré, dentro de mí, que ese es mi "para qué". Mi mantra. Mi identidad.

Yo lo he elegido. Aquí y ahora.

Siempre listo para servir.