Soy Coach
Siempre he tenido un gran interés en cómo el desarrollo de las personas puede hacer que éstas consigan objetivos que nunca hubieran imaginado, de cómo con la guía adecuada, y la gran mayoría de las veces sin ella, pueden superar todas las limitaciones impuestas y alcanzar nuevos paradigmas.
Rafael Poveda me dijo hace unos días: "Tienes la capacidad de cambiar a las personas sin quererlo". Creo que está total y absolutamente equivocado. Sería terrible si eso fuera así. El cambio está dentro de cada uno, y sería horrible que yo supiera como cambiar a nadie, porque nadie se conoce mejor que uno mismo.
Cambiar
Aún así, me gusta pensar que puedo servir cómo catalizador, como facilitador del cambio. Por eso me hice coach. Cuando empecé, me presenté diciendo: "Según mi experiencia empresarial, he descubierto que la única manera de crecer tú y hacer crecer a tu empresa es hacer crecer a las personas que tienes alrededor. Ese es el secreto del éxito a todos los niveles, de sentirte completamente enriquecido". Posteriormente me di cuenta de que sólo alguien con un ego muy grande (un Yo) sería capaz de pensar que puede cambiar a nadie.
La razón de hablar del cambio es debido a que en algún momento, todos hemos sentido la necesidad de cambiar. Porque entendemos que en el cambio está la evolución, y esa evolución nos lleva a distintas metas: Cambiar de coche, de pareja, de trabajo, de amigos, o incluso radicalmente de vida.
¿Que es un coach?
Para ilustrarlo, nada mejor que una metáfora robada con cariño a uno de las personas más interesantes que he conocido últimamente: Paco Yuste.
Imagina que llegas al cine. Compras tu entrada para ver la película, compras unas palomitas, una coca-cola. Te acercas a la puerta de la sala y ves con sorpresa como la proyección ya ha comenzado. Sabes cual es tu asiento, así que debes ir a oscuras hasta él. Por el camino tropiezas, ríes, e incluso pierdes algunas palomitas.
¿No sería más fácil ese camino con el acomodador que te va iluminando el camino con la linterna?
Ese es el trabajo de un coach. Servir de guía en el camino del cambio. Porque en un proceso de coaching es el coachée el que decide su meta y cómo alcanzarlo, y el coach solamente realiza un trabajo de acompañamiento durante todo el proceso, de iluminación del camino con la linterna. No importa el camino que elija mientras sea su camino.
El proceso de coaching
Son diversas las circunstancias que llevan a una persona a interesarse por un proceso de coaching: Cambios en su vida, alcanzar nuevos objetivos profesionales, conocerse mejor, mejorar sus relaciones, entenderse mejor a si mismo, rupturas de pareja, desarrollo personal. Muchos clientes llegan sin saber exactamente lo que quieren, y el proceso de coaching forma parte de la elección del camino, y para ello está el coach, para apoyarnos en la decisión de que asiento de la sala escoger.
No creas a quien te dice que sabe como cambiarte. Sólo lo sabes tú. Tener dudas es, precisamente, lo que nos hace humanos. Y pedir apoyo lo que nos hace estar vivos. No tengas miedo al cambio porque está dentro de tí.
Tres dudas razonables
Si estás interesado en un proceso de coaching, permíteme aclararte dos dudas sobre cómo trabajo con mis clientes:
Precio: El cliente paga según cree. ¿Esto significa que puede pagar cero euros por un proceso de coaching conmigo?. Sí. Sólo necesitará dos cosas: Compromiso y esfuerzo. ¿Crees que no puedes pagarme por mi trabajo? No lo hagas. En cualquier caso, como coach y persona libre, yo elijo aceptar o no hacerlo.
Aceptación: Puede darse el caso de que, por un motivo u otro, no me considere capacitado para poder guiarte a lo largo de un proceso de coaching, entonces juntos buscaremos una alternativa para afrontar la meta que quieras trabajar. Si a lo largo del proceso de coaching detectamos que no es lo más adecuado seguir, el proceso se detendrá.
Metodología: El proceso de coaching se realiza de forma presencial y no-presencial, siendo una parte presencial esencial en el proceso. Para realizar un proceso de coaching hace falta doble ración de compromiso y triple de esfuerzo. Se pacta una meta y se llevan a cabo las sesiones necesarias para alcanzarla. Una vez el proceso ha terminado, tu has conseguido el objetivo que te habías marcado y lo has realizado por tus propios medios. Es hora de decir adiós.
Adoro mi trabajo más que nunca. Durante un proceso de coaching me enriquezco tanto como mi cliente.
¿Trabajamos juntos?
La foto es de imobilis, que me captó en un momento de iluminación. ;)