Una muerte es un drama, un millón de muertes es estadística
Decía Winston Churchill: "Una muerte es un drama, un millón de muertes es estadística" y es una frase que encierra un gran significado, si la extrapolamos fuera del entorno donde se pronunció: La segunda guerra mundial.
En la gestión empresarial, sobre todo cuando te mueves en entornos a partir de un número de trabajadores, es imposible no tomar decisiones que afecten positivamente a unos y negativamente a otros. Como consultor me ha tocado dar más de una recomendación que afectaba a la plantilla de una empresa, de hecho muchas veces se contrata a los consultores nada más que por tener alguien a quien culpar de las decisiones, lo cual es mentira.
En Hispateca estamos haciendo una remodelación casi completa de nuestra estrategia, orientando una empresa con una vocación comercial hacia una empresa de creación de valor, a través de las personas, poniendo en práctica nuestro plan estratégico consistente en posicionarnos por calidad, y claro, eso implica tomar decisiones que afectan a los empleados de la empresa, entre ellas prescindir de los servicios de algunos de ellos.
Estas decisiones no siempre son bien vistas por cada una de las personas que forman parte de Hispateca, pero aquí van unos consejos por si os encontrais en una situación parecida:
- Comunica y explica a todo el mundo las decisiones adoptadas dentro del marco de la situación. Las decisiones se asumen más fácil cuando se comprenden.
- Si es necesario despedir a alguien, prepara una entrevista de salida, habla con las personas, dales unos días para que lo asimilen e incluso puedan aprovechar los recursos de la empresa (Contactos, Recomendaciones) para ayudarles a buscar la mejor salida.
- Explica a los compañeros que quedan el porqué se han tomado las decisiones y cuales son las que están previstas adoptar en un futuro. La incertidumbre es mala compañera. Limita o incluso elimina el compromiso de las personas.
- Lidera a la gente que forma parte de tu empresa. Si contratas a alguien y eres capaz de vender tu empresa, tienes que ser igual de valiente para comunicarles los cambios. Si sólo estamos en los momentos buenos, entonces crearemos una sensación de falso liderazgo, y eso al final influye en el clima laboral del negocio.
Estos cuatro consejos no son la panacea y nos cuesta mucho aplicarlos, ya que requieren de un esfuerzo que a priori no son productivos, pero la realidad es que a largo plazo, influyen de manera positiva en la percepción de empresa que se tiene fuera.