Vivir la vida intensamente

Hace unos meses me acusaron de una cosa impensable. "Vives la vida intensamente". Además de sorprenderme, me dió para una reflexión. Llega un rato después, pero es que mi cerebro no da para más.

La vida es una atracción de feria. Elige la que más te gusta: la noria, la montaña rusa, el tren de la bruja o las casetas de copas. Una atracción peligrosa, emocionante y excitante. Cada cierto tiempo, tenemos la oportunidad de entrar. No sabemos que habrá dentro, tampoco sabremos cuando saldremos, o cuando lo haremos. Podemos entrar, o podemos no hacerlo. Pero cada vez que tomamos una decisión, comienza un nuevo bucle. Una nueva iteración que resultará en que, dentro de un tiempo estemos en lo conocido, tangible y deseable, o no tengamos ni puta idea de donde podemos estar. Fin del trayecto y una nueva oportunidad de adquirir un ticket para volver a monta, y si lo habeis hecho, de la oportuna frase "¿Quien hubiera imaginado hace un año que...?"

También puedes tomar la opción de, directamente, no bajar nunca de la atracción. Renunciarás a muchas cosas, entre ellas a amigos estables, a derechos y oportunidades, pero también descubrirás que es mejor vivir dentro del miedo que vivir bajo su yugo.

Yo vivo la vida intensamente. Tengo pase VIP a la rueda de la vida. E invito a todo el que quiera a subir, pagando a cambio el precio de su seguridad -que es de mentira-, su estabilidad -que es de mentira- y la perdida de sus prejuicios -que son de mentira-. Os aseguro que montar en la rueda de la vida merece la pena, y hará que, tras dos viajes, consideres cualquier cosa que tuvieras antes tan prescindible que parezca ridícula.

Y sí, hay cosas importantes, pero no son ninguna de las que estás pensando ahora mismo.

¿Te subes? Empieza a vivir la vida intensamente, te prometo que no te decepcionara.